AGAPES FRANCOPHONES 2010
AGAPES FRANCOPHONES 2010 129 las cuales el grado de coloquialidad es de una intensidad mayor, aportando incluso una sensación de vulgaridad. Notemos, pues, la presencia de léxico disfémico, tacos e insultos: (8a) –S ă fie ai dracului de cîni… (IS, 25) (8b) – Malditos sean los perros… (ISE, 16) (9a) “Prostul dracului! m ă d ă de gol”’,î ş i zise el îngrijat (IS, 26) (9b) “Maldito tonto! Me echa al agua”, pensó él preocupado. (ISE, 17) (10a) –Ce cîrciuma dracului mai e ş i asta?! De ce nu- ţ i ţ ii o slujnic ă ? (IS, 38) (10b) – Qué maldita taberna es ésta -¿por qué no tienes una servidora? (ISE, 27) Sería interesante observar hasta qué punto se mantiene la ofensa en el texto de partida y en el de llegada: la expresión de la injuria mantiene una zona altamente fosilizada, no muy abierta a la creatividad. Se trata de maldiciones espontáneas que resultan del enfado del hablante. Además de su aspecto lingüístico, su interpretación podría ser una de interés estilístico, social e incluso ideológico que este mecanismo plantea, con el fin de analizar estrategias para trasladar este fenómeno a otras lenguas. Como se puede observar de los ejemplos de nuestro corpus, en los dos textos de partida nos encontramos ante una prosa ágil, natural, que se ha transvasado al español y al francés sin introducir artificialidad o extrañeza. El análisis de la oralidad fingida plantea todo un cúmulo de problemas dignos de ser estudiados. Valorar las diferencias y las semejanzas de comportamiento de los elementos de oralidad en las traducciones y realizar una descripción precisa de las estructuras sintácticas y su significado nos parece de suma importancia en la evaluación de las traducciones. Como ya lo hemos formulado, a la ilusión de discurso de inmediatez comunicativa contribuye el discurso indirecto libre (los textos aparecen en rumano y en francés en tercera persona e inmediatamente después en primera persona, rasgo que los aproxima al lenguaje espontáneo oral): (11a) Ostenit ş i pare c ă uns la inim ă de aleanul florilor, Stoicea î ş i muie mijlocul ş i întinse pingeaua ş i se culc ă , cu soarele la sfârcul opincilor: „Când mi-o veni pân ă la ochi o s ă m ă de ş tepte". Stoicea dormi un pui de somn cât se târ ăş te umbra de un stat de om, ş i când razele îl în ţ epar ă în pleoape se de ş tept ă . (GG, 2) (11b) Las et comme charmé par la nostalgie qu’exhalaient les fleurs, Stoicea se laissa choir, étendit sa houppelande et s’y coucha, les rayons du soleil touchant le bout de ses sandales : « Quand les rayons monteront jusqu'à mes yeux, ils me réveilleront.» Stoicea fit un somme, le temps pour l’ombre
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